Más de 700 personas celebraron los 20 años del disco «Pánico» de Manuel García en La Pintana
Más de 700 personas llegaron este sábado 4 de octubre al Teatro Municipal de La Pintana para celebrar los 20 años del disco Pánico de Manuel García, publicado originalmente en 2005. Esta conmemoración se realizó con una versión a guitarra limpia del emblemático álbum, que marcó un hito en la música nacional.
El concierto fue estructurado en cuatro bloques temáticos: Pánico a guitarra, Amor y desamor, Las raíces y Canciones de ida y vuelta, ofreciendo una experiencia íntima y emotiva en torno a la trayectoria del trovador chileno. Cada bloque permitió revivir canciones significativas, acompañadas únicamente de una guitarra acústica, en una puesta en escena que destacó por su cercanía y profundidad emocional.
Uno de los momentos más significativos de la jornada ocurrió durante la interpretación de Volver a los 17, de Violeta Parra, en el tercer bloque. Nelly Ortiz, una asistente al evento, desplegó una bandera en apoyo a la causa por la desaparición de Julia Chuñil, lo que provocó una ovación espontánea del público y llamó la atención del artista. Conmovido, Manuel García la invitó a subir al escenario como muestra de apoyo.
“Para mí es súper importante la desaparición de Julia Chuñil porque tengo antepasados mapuches, y tengo mi bandera desde el día que ella desapareció. Esta era la ocasión para mostrarla. Fue grandioso que Manuel García se solidarizara con esta causa. Me voy muy emocionada, porque mi fin no era subir al escenario; nunca me lo imaginé, ni en mis más lindos sueños. Subí con mucha emoción, y aún estoy emocionada”, señaló Nelly tras el emotivo momento.

Avanzado el concierto, otro gesto de cercanía emocionó al público: un niño se acercó para pedirle un abrazo al músico justo antes de comenzar el último bloque. García accedió con calidez, desatando aplausos espontáneos que reflejaron la conexión entre el artista y su audiencia.
Al finalizar el espectáculo, Manuel García compartió sus reflexiones sobre presentarse nuevamente en La Pintana:
“La Pintana es una comuna emblemática porque vecinos y vecinas han ido construyendo eso que llamamos la identidad chilena. Es un pueblo de esfuerzo que finalmente tiene una identidad muy fuerte, histórica y social. Cuando vengo, me siento un vecino más, porque alguna vez también estuve por aquí haciendo talleres de guitarra y pude compartir con gente igual como soy yo: gente de barrio”.
Durante la entrevista, García también se refirió a la reciente discusión presupuestaria sobre el aumento de 55 mil millones de pesos para la cartera de Cultura, que ha generado críticas desde algunos sectores políticos. En este contexto, expresó:
“Las comunidades tienden a ser fuertes cuando funcionamos desde un punto de vista más universal, dentro del amor humano. La única manera de encontrar la profundidad del amor humano es a través del arte y la educación. Cuando estos presupuestos se empiezan a discutir, y cuando esta gente que tiene que ver con un mundo de control político-económico los cuestiona, se están equivocando. Están debilitando las bases de un país que luego quieren mostrar como desarrollado, pero sin cultura, sin raíces, sin sensibilidad artística… un país sin alma”.
Los asistentes al show destacaron la potencia emocional del concierto, que muchos describieron como un viaje al pasado.
“Fue un show que llega al alma y te transporta al pasado. Me hizo recordar muchas cosas que he vivido en la vida. Cuando interpretó El viejo comunista, me trajo muchos recuerdos de mi abuelo, quien era un fiel representante de esa figura. Él fue minero y vivió en carne propia la historia de ese Chile. Por eso creo que siempre tiene que haber inversión en cultura, porque es un compromiso con la sociedad y con las nuevas generaciones, porque el pueblo se nutre no solo con presupuesto, sino con ímpetu y compromiso”, comentó Omar, uno de los asistentes.
Cerrando su intervención, el trovador reflexionó sobre la realidad del país, «Se habla muchísimo de violencia, de crímenes; los medios de comunicación nos llenan de inseguridad y muestran solo los puntos frágiles de la sociedad. Pero cuando hay respeto, amor y comunidad, no hay crímenes, no hay robos, aunque existan necesidades. Esos presupuestos ni siquiera deberían estar en discusión. Los países más fuertes del mundo siempre muestran primero su cultura, su música, sus costumbres”, concluyó.
