Presidente de Bolivia se abre a una nueva etapa con Chile sin abandonar la causa marítima
Rodrigo Paz, recientemente investido como presidente de Bolivia, ha abierto una nueva etapa en las relaciones bilaterales con Chile, aunque mantiene firme su aspiración marítima. Según sus declaraciones, está dispuesto a fortalecer los lazos económicos y comerciales con Santiago, pero sin renunciar al reclamo histórico por una salida soberana al océano Pacífico.
En su visión, “lo del mar … está en nuestro espíritu”, pero enfatiza que es necesario priorizar también el bienestar económico de Bolivia: “el espíritu también tiene que dar de comer”, afirmó. Para Paz, un acercamiento pragmático con Chile puede generar una dinámica económica diferente, en la que se aborden problemas como el contrabando, narcotráfico y trata de personas en la frontera.
Este cambio de enfoque no significa desvincularse de su reclamo histórico. Paz admite que la demanda marítima es irreversible jurídicamente (“Evo Morales ya perdió cualquier proceso en La Haya”), pero cree que es posible conciliar esa aspiración simbólica con una agenda real de cooperación.
Además, su administración planea transparentar contratos internacionales, especialmente los relacionados con el litio, uno de los recursos estratégicos de Bolivia.
Este nuevo giro en la diplomacia boliviana ha sido bien recibido por parte de Chile. El presidente chileno, Gabriel Boric, felicitó a Paz tras su investidura y resaltó la importancia de fortalecer la cooperación bilateral.
Paz ha señalado que uno de sus primeros gestos será promover encuentros entre autoridades empresariales de ambos países para “ver cómo empezamos a hacer negocios” y reactivar la relación.
Si bien su discurso mezcla pragmatismo económico con reivindicación histórica, muchos analistas ya ven en este enfoque una posible nueva era en las relaciones Chile-Bolivia, marcada por la cooperación más que por la confrontación.
