Las palomas urbanas revelan niveles preocupantes de plomo en Santiago, según estudio de la U. de Chile
Un reciente estudio liderado por investigadores de la Universidad de Chile, publicado en Journal of Hazardous Materials, analizó las plumas de palomas urbanas en Chile y otros países para evaluar la acumulación de metales pesados, especialmente plomo.
¿Por qué palomas?
Las palomas funcionan como indicadores naturales de contaminación urbana: al vivir cerca del suelo y moverse en áreas densamente pobladas, incorporan contaminantes presentes en el ambiente. El estudio encontró que factores como la lluvia, el tipo de suelo, y el color del plumaje inciden en la concentración de metales.
- La lluvia actúa como mecanismo de “limpieza” de superficies contaminadas, arrastrando metales hacia otros ecosistemas — aunque no los elimina por completo.
- Palomas con plumaje oscuro presentaron mayores acumulaciones de plomo, cobre y zinc que las de plumaje claro, posiblemente por la asociación del pigmento melanina con estos metales.
Resultados en Santiago y sus implicancias
En el caso de Santiago, las mediciones en las plumas de palomas mostraron niveles de plomo comparables a los registrados en zonas industriales de Corea del Sur. Esto es especialmente relevante considerando que Chile eliminó el uso de gasolina con plomo en 2003.
Los autores advierten que estos resultados sugieren que el plomo persiste en el suelo o en partículas atmosféricas en zonas urbanas, constituyendo un riesgo para la salud humana. Según la Organización Mundial de la Salud, incluso bajas concentraciones de plomo pueden producir efectos neurológicos y cognitivos.
“Las palomas nos están diciendo algo que no vemos: seguimos expuestos a contaminantes invisibles en los lugares donde vivimos y trabajamos”, señaló uno de los investigadores del proyecto.
Ante estos hallazgos, los científicos sugieren incorporar bioindicadores como palomas en programas de vigilancia ambiental urbana. Su uso permitiría mapear la movilidad de contaminantes y orientar intervenciones específicas en barrios o zonas vulnerables.
Además, se propone estudiar cómo los contaminantes transferidos por la lluvia pueden desplazarse hacia suelos, cuerpos de agua o zonas verdes, afectando ecosistemas adyacentes.
